Mentiría si dijese que no nos lo esperábamos. Incluso más de una vez, en noches alrededor de una cerveza habíamos fantaseado con la posibilidad, al fin y al cabo ni seríamos los primeros ni seremos los últimos ya que el mercado está así. Pero como en una emboscada bien planificada fuimos cayendo uno a uno. Primero fue Pet, luego Dani y después yo mismo. Y así hasta hoy. Dándole vueltas aquí hemos llegado. Por eso y por lo de matar el gusanillo de seguir escribiendo a diario esta ventana abierta al mundo que nace con un objetivo que solo el tiempo y las visitas dirán si se cumple ya que dicen por ahí que el futuro está en la red. Vamos a ver si es cierto. Y también está el recordar el regalo que una vez, años atrás, me hizo Nacho, primero amigo y después maestro, en forma de cuaderno americano que hoy ya no está visible a la espera de que algún día sea recuperado. Pero lo que hay es lo que hay y lo que queda es el día a día de un periodista en paro. Pero esto es sólo el principio.
viernes, 18 de diciembre de 2009
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